viernes, septiembre 01, 2006

Personajes/1

Ella tiene el gesto torcido aunque no se le nota hasta que se ríe, y eso sucede muy pocas veces. El cabello con ecos de antiguas permanentes y tinturas, con la marca también del último viento que se metió entre sus mediorulos. Casi siempre tiene una canasta algo deshecha que compró en el Tigre hace unos cuantos años, lo supongo porque ya las vendían antes de que me fuera a Barcelona. Sube al colectivo con el gesto torcido concentrado en el miedo y las miradas. La espalda le pesa y le pesan los pies rancios olvidados de caminos audaces, por eso se sienta atrás justo al lado del timbre. Apacigua la furia con sus manos: tiene marcas en las palmas que no se abren muy seguido y los nudillos blancos y puntiagudos apuntándose a sí misma.

1 comentario:

Fabián dijo...

A esta chica le vendría bien que un pajarito inglés se le pose en el hombro. Capaz que le logre sacar esa sonrisa asimétrica que retacea tanto.